El valor de la disciplina

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El valor de la disciplina

Mensaje por Panterauno el Sáb Abr 17 2010, 18:54

"Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad" 1 Timoteo 4.7

Existe una tendencia en nosotros a hablar más de lo que practicamos. Creemos que hablar de lo importante que es tener una vida de oración es casi lo mismo que orar. Creemos que exhortar y animar a los hermanos a que compartan su fe con otros, es lo mismo que hacerlo. Creemos que exaltar las virtudes del estudio cuidadoso de la palabra, es lo mismo que tomar tiempo para meditar en ella. Todos estamos expuestos a este peligro, la excesiva conformidad.
Pablo reconocía esta debilidad en los lideres, especialmente en los mas jóvenes. Por eso, anima a Timoteo a que su vida cristiana no consista en palabras. Esta exhortación, que parece haber preocupado seriamente al apóstol, la reitera siete veces en sus dos cartas. Su mensaje es claro "no te enredes en las muchas palabras, por que ¡la vida espiritual pasa por el lado!" el apóstol ya había señalado en su primera carta a los Corintios que "el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder"(4.20)
¿que alternativa le propone? El de la disciplina. Es interesante notar que la palabra que usa es la misma de la cual nosotros derivamos el termino "gimnasia". En otras palabras, Pablo está animando a Timoteo a que haga gimnasia para mantenerse en buen estado en una vida espiritual. La gimnasia de la que habla, claro, no es de ejercicio físico, aunque aclara que esta también tiene provecho. La gimnasia que él propone, sin embargo, es la de aquellas disciplinas que abren la puerta para una mayor intimidad con Dios: la adoración, la lectura, la oración, el ayuno, la soledad, el silencio, etc.
Muchos de nosotros tenemos vidas disciplinadas. Pero nuestra disciplina esta mal dirigida. La gastamos en cantidad de actividades públicas porque son las que, en última instancia, mayores satisfacciones nos dan. Estas actividades, no obstante, no abren nuestras vidas al trato profundo del Señor. Es lo que hacemos cuando estamos solos, que marca la diferencia de lo que somos cuando estamos en público.
La excelencia en cualquier emprendimiento en esta vida tiene un precio. El músico que aspira a ser extraordinario, no puede descansar meramente en su talento. Debe pasar horas y horas practicando todos los días. De la misma manera, los que aspiramos a logar un grado de excelencia en nuestra vida espiritual debemos estar dispuestos a hacer ejercicios necesarios para cultivarla.
Tenemos que medir ¿Cuánta es la pasión por nuestra vida espiritual?, ¿Cuánto tiempo le dedicamos a ella? ¿Cuáles son los obstáculos que mas han interferido en su espiritualidad? Haz lo necesario para mejorar y crecer en Cristo.

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